HATO MAYOR.– El principal estadio de béisbol ubicado en el sector Puerto Rico de esta ciudad, que debería ser un espacio para el sano desarrollo deportivo, se ha transformado en un foco de preocupaciones, al ser utilizado por desaprensivos como un centro para encuentros sexuales, consumo y venta de drogas, y prácticas de manejo de vehículos, poniendo en riesgo la integridad de decenas de niños y adolescentes que entrenan a diario en el lugar.
La alarmante denuncia fue realizada por Amadito de la Cruz, encargado de deportes en la provincia, quien catalogó la situación como crítica y pidió de manera enérgica la intervención urgente de la Policía Nacional y otras autoridades competentes.
“Esto no puede seguir así. Tenemos jóvenes entrenando, mientras detrás de las gradas se están cometiendo actos inmorales y delictivos. Esto es un irrespeto a la juventud y al deporte de Hato Mayor”, expresó con evidente indignación el dirigente deportivo.
De la Cruz indicó que, aunque se han realizado esfuerzos de limpieza en baños, gradas y áreas comunes del estadio, la problemática social persiste. Informó además que un dirigente deportivo, con recursos propios, instaló un portón en la entrada principal para limitar el acceso, pero este ha sido destruido en múltiples ocasiones por individuos que buscan mantener el uso irregular del espacio.
“Ya no podemos solos. Necesitamos la intervención firme de las autoridades policiales. No podemos permitir que un símbolo del deporte en nuestra comunidad se convierta en una guarida del desorden y la delincuencia”, sostuvo Amadito.
El llamado se suma al clamor de padres, entrenadores y miembros de la comunidad que piden rescatar el estadio y garantizar que vuelva a ser un lugar seguro y digno para el desarrollo deportivo de los jóvenes hatomayorenses.