“A mi hermano lo mataron a golpes y lo tiraron al mar”: claman justicia por tragedia en costas de Juanillo
HIGÜEY, La Altagracia. Con el corazón desgarrado, una mujer alzó la voz frente a los medios de comunicación para denunciar lo que calificó como un crimen atroz contra su hermano, Stiven Emilio García Ramírez, uno de los fallecidos en el naufragio ocurrido el 11 de julio frente a las costas de playa Juanillo.
“A mi hermano no se lo tragó el mar. A él lo golpearon y lo tiraron vivo al agua. Eso fue un asesinato. ¡Queremos justicia, que no se quede impune!”, exclamó entre lágrimas la hermana de la víctima.
El testimonio coincide con versiones ofrecidas por sobrevivientes del viaje, quienes aseguraron que los organizadores del viaje comenzaron a golpear y lanzar a los dominicanos al mar, presuntamente por conflictos durante la travesía. La embarcación llevaba 35 haitianos y 10 dominicanos, de los cuales ocho sobrevivieron, ocho fueron hallados sin vida y más de 30 siguen desaparecidos.
Someten a la justicia a los presuntos responsables del crimen
El Ministerio Público sometió este lunes a cuatro personas señaladas como responsables de organizar el viaje ilegal:
- Juan Carlos Díaz (El Mocho) – capitán de la yola,
- Starling Montilla (El Cojo) – ayudante y señalado como agresor de pasajeros,
- Franklin Zorrilla Cedano (El Gordito) – encargado de los motores,
- Elaine del Carmen Morla – acusada de quitar celulares a las mujeres y coordinar la logística.
Las autoridades indican que esta red cobraba hasta 5 mil dólares por persona y que los acusados forman parte de una estructura criminal de tráfico de migrantes.
El Ministerio Público solicitó 18 meses de prisión preventiva para los implicados y que el caso sea declarado complejo, por la cantidad de víctimas y la peligrosidad del grupo.
Un país en luto y una familia clamando justicia
Mientras avanzan las investigaciones, la familia García Ramírez no cesa en su clamor:
“Eso no fue un accidente. Fue una masacre en alta mar. No podemos permitir que esto se repita. Que paguen los que lo mataron”, afirmó con fuerza la hermana de Stiven.
La tragedia ha dejado al país conmocionado, y ha vuelto a encender la alarma sobre las redes de tráfico humano que operan desde distintos puntos de República Dominicana, cobrando miles de dólares a personas desesperadas por llegar a Puerto Rico, muchas de las cuales nunca logran completar el viaje.